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sábado, 19 de abril de 2008

Si tú no estás

Sé que no te pedí que te quedaras, pero te quedaste. Y si no lo hubieras hecho, no hubiese advertido los carteles de "se alquila habitación" y no hubiese iniciado la búsqueda. ¿Ya te dije lo mucho que te quiero?

Pensaba solo estar contigo sentado en un parque comiendo un pan con jamón de país, y bebiendo un poco de leche chocolatada para conversar, pues a veces tanto hablar de cosas del trabajo me resulta más venenoso que un Raid Max mezclado con Baygón y Punto G para el desayuno.

Sabes que estoy harto, sabes que puedo fundir mi hígado como si estuviera dentro de un reactor nuclear y provocarme un ataque de odio, como una erupción volcánica hedionda y muy rabiosa, pero tú calmas tormentas inimaginables, y haces que me ruborice de actitudes muy aparatosas y mías, muy afectadas o artificiosas, de poses que se convierten luego en rictus que quieren ser sonrisas.

Es ashí cuando me haces recordar que tú eres siempre mi última sonrisa.

viernes, 11 de abril de 2008

Rolling Fetuccini

Pedimos: ella fetuccini; yo, ravioles. Le recuerdo que no he almorzado, que los escupitajos me ahogaron. La Gioconda me mira y se ríe. Romeo prefiere besar a Julieta. Le digo que voy al baño para lavarme las manos mientras llega la Inka Kola. Me miro al espejo: el cabello crecido y la barbita de cuatro días. me paso la mano húmeda por el rostro, que ya está medio cagado por la jornada de mierda que tuve hoy. Hoy me di cuenta de qué mugre está hecha la gente, cómo se falsea la sonrisa y cómo las náuseas pueden ser a veces la mejor consejera.

¿Para qué pedirle a ella que me diga algo que me reanime? Eso solo arruinaría la corta noche. No lo hagas, pensé, no lo hagas, no la cagués más, querido, me decía alguna extraviada voz argentina de mi conciencia aún en ese país, cómo lo extraño, no lo hagas, me decía el ventilador de la "trattoria", que movía su cabeza de lado al lado... no se siente el aire, causita, subile un punto.

Ya empezó este huachafo, piensa L6, y cierra la ventana del blog. Se duerme, sabiendo que mañana tiene que ir a trabajar, y recuerda que hace un año esta era la priemra noche que volvía a dormir en su cama chalaca, con un trabajo bajo el hombro y la tranquilidad de haber hecho la estupidez extrema con su amigo de viajar lejos a errar un rato por acullá.

Lo despierta las primeras oleadas de bulla, la tele, el despertador... "La Pre" no va muy bien en el rating, aunque digan lo contrario, si es que alguien lo dice. Yo escuché lo mismo en una combi que me llevaba lejos de todo, a Miraflores, a ver el mar: "Le falta emoción". El chofer le pregunta, a la altura del Parque Mora sobre qué trata el asunto, tose luego: "Un pata que quiere cantar, que se enamora de una flaca". Se parece a algún rochoso resumen del Ramayana que alguna vez hice, ¿no, L6?... Pero me fui por las ramas.

Ella come el pan al ajo que pedimos. Conversamos sobre cualquier boliquesada que se nos ocurra para olvidar el mal rato, el mal rato mío. Sé que en su sonrisa hay algo más que muchos dientes. Ya te digo después qué es... no, no es placa dental. Eso es que abriga el alma, que derrite infiernos y que relaja murallas. Lo que a veces creo que me hace falta por toneladas. No le puedo falsear la sonrisa a quien pone al hombro... tal vez el amor me afloje las piernas, o debo estar perdiendo circulación sanguínea... al menos ahí.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Carnaval y Valentines

Los domingos volverán a ser los insoportables días en los que habrá que estarse quietecitos en casa y no asomarse ni de broma: las jaurías carnavalescas andan sueltas. Así es Lima, al menos la popular, justamente, la parte más impopular de la ciudad. ¿Motivos para expresarme así? Sobran.

Tengo hasta ahora la imagen de una salvaje manada de seres humanos que con la siempre ociosa excusa de que "carnaval tiene la culpa" aprovechan la luz roja de los semáforos para tomar por asalto los carros y bombardearlos de globos y baldes llenos con agua de dudosa procedencia. Era un domingo, yo tuve que salir a trabajar. El calor del mediodía hizo que los asientos que quedaron expuestos al sol estuvieran muy calientes. Sonaba una canción del grupo Néctar en la radio del micro. La avenida Pizarro estaba congestionada. Desde el norte, una piara de zombies. Uno de los pasajeros ya sabía lo que iba a pasar. De pronto me sentó en medio de Resident Evil 4.

Lo peor pasó con una combi que iba hacia la Túpac Amaru. Los mismos vándalos intentaron abrir todas las puertas del vehículo para tirar el agua y "ganarse" alguito con los incautos... "Carnaval tiene la culpa". No, señores, carnaval no tiene la culpa. Como tampoco tiene la culpa de que nos hayan quemado el seso con la idea de que el 14 de febrero es el día del amor. Allá esos otros incautos que dejan que otros vándalos les metan la mano en el bolsillo. Ave, Consumo, los que van a gastar te saludan.

Pero si de amor quieres aprender, no te puedes perder el día sábado 16 de febrero en El Cinematógrafo de Barranco el clásico El imperio de los sentidos, de Nagisa Oshima. No sé si el cine erótico te enseñe algo del amor (si es que acaso este existe –¡Grande, tía Montero!–), pero la frasecita, ¿sí que vende, no?

Aquí la reseña en la página de El Cinematógrafo


9:30pm El Imperio de los Sentidos (Nagisa Oshima) (Japón, 1976)Una pareja de
amantes vive una historia de amor al límite. La pasión se ha adueñado de ellos.
El sexo ha pasado a ser lo más importante de sus vidas. Poco a poco sus juegos
eróticos van traspasando fronteras. Las ansias de la mujer por poseer a su
hombre parecen crecer cada vez más, hasta llegar al límite. EROTIKON: CINE
ERÓTICO JAPONÉS