La sangre se aceleró lo suficiente para salir de la estratósfera con los ojos cerrados, mirando hacia dentro, flotando en un universo de papel crepé, yendo a campo traviesa desnudo, sin que nadie cambie las cosas que veo en él: el Principito, la abeja Maya sideral, unos elfos fumones doblando por el cinturón de asteroides para irse a tomar unas chelas a Andrómeda, Chubaquita conversando con Lennon, quien canta acompañado por el maestro en la guitarra Across the Universe.
Advertimos que Barnie, el puto dinosaurio lila, se iba a una orgía homosexual con los teletubbies, e incendiamos su casa flotante sideral, era la version más rosada que he visto de La pequeña casa de la pradera. The Church nos hace olvidar el mal rato. Nos trae de vuelta a la Via Láctea.
Bueno, como ando corto de fichas, le digo al Mayor Tom que me jale y viene Bowie y empieza a cantar, inspirado en 2001: Odisea... Peter Schilling se mete al chiste... también está dentro del taxi. Pero lo botamos por la ventana. Pie derecho, Schilling...
Ya es tarde y un manto de luces naranja cubre la ciudad, a lo lejos aún se ven las estrellas donde todo pasó tan rápido, pero ya es momento de aterrizar, sobrevolaré por una ciudad furiosa que reclama, jadeante y salivosa para devorarme. Apagaré el puchito.