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sábado, 12 de abril de 2008

Dos de la mañana

Por ti, aunque jodido, a media asta, con las pestañas lisiadas, con los párpados quemados, con las manos dormidas y los pensamientos fugando por una mampara de la casa de la abuela, por la ventana rota de la vieja casa, mezclando vino con agua, agua con leche, leche con ron y vísceras con salmuera.
Tejiéndote un suéter de palabrsa sueltas, que han volado como insectos aterrados, dejando detrás tantas páginas huérfanas, tintas estériles, columnas rotas, hecatombes de celulosa. Escritas al revés y como burro, que rebuzna, burro gris como el cielo que cubre tu sonrisa, como las nubes que desfilan mientra sonríes, como las aves que danzan en la noche, rasantes, entre matorrales lejanos.

Por si sientes frío... A veces las manos no bastan, aunque dibujen tu espalda con paciencia. Prueba con alguna fogata antigua, algún rastro de brasa, o con alguna almohada con cara de nodriza, con algo que te acurruque como un pecho amoroso. Hazlo mientras también cierro los ojos.

jueves, 26 de julio de 2007

Bitte gib mir nur ein Wort

Está bien. Puedo aceptar una derrota más; deja que la acumule en mi mochila. Aunque, a veces, me dan ganas de invitarte a que le eches un vistazo. Sí, mira, ahí dentro vas corriendo vos y no sé en qué dirección. Vamos, cárgala un rato. ¿Notas alguna diferencia con la tuya? Claro que no, tenemos igual de piedras en el pecho (y en la espalda) como campos minados por cruzar.

También me he muerto de frío muchas veces. Las manos cálidas que conociste poco a poco se han ido poniendo viejas y friolentas. ¿Acaso no ves eso también en la mochila? Puedo aceptar que no quieras que impregne tu nombre en todo papel que toco. De hecho, puede incluso acostumbrarme a que no quieras saber de mí en siglos. Pero, ¿sabes qué? Si quieres que lo haga, dilo. De ser necesario, grita. Espanta a las palomas con tu alarido, que se desempolven esas cuerdas vocales que tienes, que alguna vez me susurraron un te quiero y que ahora solo saben pronunciar desvíos, algo así como "tome vías alternas, obras más adelante". O en todo caso, una plaza de obrero ahí no me caería nada mal. Nada. Pero por favor, grita. Grita que el silencio es más fuerte que el frío.

Lo sé, pero sorry, no es nada descabellado pedir que el azul siga siendo azul y que las cosas estén en lugares en donde no tenga que tropezar a cada rato con ellas. Es duro... ¿lo es en verdad? ¿Cuesta mucho un grito que no deje dudas?, ¿puedes creer que a veces el frío es tan terrible como el beso antes de un no?

A falta del vídeo original...




Por suerte, sí hallé el de "Nur ein Wort" de Wir sind Helden.