Es casi la una de la mañana y no quiero ir a dormir. La calle está vacía, y los borrachines ya no asoman por aquí. Las malas lenguas dicen que tres de ellos han conseguido trabajo. Uno de los restantes recuperó su trabajo de estibador en el primer puerto del Perú. Los otros, qué harán, no sé. Algo que los dejara muertos a esta ahora, ya que ni han hecho un simulacro de aparición. Mi ventana luce tranquila. Sus vidrios ya no tiemblan con las carcajadas que hacían ladrar a los perros de toda la cuadra.
Un olor peregrino de marihuana viene con el viento viciado de las fábricas del otro lado del río. Una carcajada es ahogada por el pito de un guardia de seguridad. Un perro ladra, otro se lame sus partes y parece que ríe.
Tomo una foto que sale horrible con los dos megapíxeles que ofrece el celular, así que la borro y no intentaré tomar otra foto del parque.
Hoy el trabajo estuvo bien. Aunque debí decir ayer, y no hoy.
Ayer me enteré que ameritar es un americanismo que no proviene directamente del latín meritare. ¿Eso le importa a alguien? En fin, todos los días se aprende algo. La palabra merituar es incorrecta. Eviten su uso.
Mis mejores audífonos ya empezaron a fallar. No duraron ni medio año. Me permitiré una lisura por eso: "¡Mierda!".
El sueño, esa delicada carica, parece que esta noche la quiere pasar conmigo. Pero yo soy su compañero promiscuo, escritor abortado de un plan divino, marioneta de bajas pasiones y un corrector de los que siempre hay.
Tengo sed, y el cadáver, ay, siguió muriendo.
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jueves, 27 de enero de 2011
sábado, 12 de abril de 2008
Dos de la mañana
Por ti, aunque jodido, a media asta, con las pestañas lisiadas, con los párpados quemados, con las manos dormidas y los pensamientos fugando por una mampara de la casa de la abuela, por la ventana rota de la vieja casa, mezclando vino con agua, agua con leche, leche con ron y vísceras con salmuera.Tejiéndote un suéter de palabrsa sueltas, que han volado como insectos aterrados, dejando detrás tantas páginas huérfanas, tintas estériles, columnas rotas, hecatombes de celulosa. Escritas al revés y como burro, que rebuzna, burro gris como el cielo que cubre tu sonrisa, como las nubes que desfilan mientra sonríes, como las aves que danzan en la noche, rasantes, entre matorrales lejanos.
Por si sientes frío... A veces las manos no bastan, aunque dibujen tu espalda con paciencia. Prueba con alguna fogata antigua, algún rastro de brasa, o con alguna almohada con cara de nodriza, con algo que te acurruque como un pecho amoroso. Hazlo mientras también cierro los ojos.
sábado, 29 de marzo de 2008
La tierra tiembla

Como para no dormir
Luego del 15 de agosto, uno teme que un temblor lo coja durmiendo o en pelotas en la madrugada. hace unos minutos un pequeño sacudón me sacó calato de mi concentración frente a esta computadora, justo cuando la quería apagar para ir a dormir. Ahora he vuelto al Blogger para comentar lo que ha pasado, Este temblor, calculo, habrá sido a la 1:40:58 am, según el reporte del Instituto Geofísico del Perú (IGP), que tuve su epicentro a 65 km al Sur-Oeste del Callao, y fue de 4.3 en la escala de Richter.
Fuente: IGP.
martes, 25 de marzo de 2008
Martes por la madrugada

El dinero me ha llegado a cuentagotas y ya no hay ni para los puchos. Ayer encendí el último que veré en días, quizás en semanas. La difícil tarea de sobrevivir del ingenio y del aire ha comenzado, pero no me detengo: tengo mis manos que al menos me sirven para escribir... puta madre, mis manos no sirven de nada.
Pero qué le vamos a hacer, así es la vida, varón. Imaginaré que enciendo otro puchito aquí echado en la cama vacía en medio de un cuarto caótico, pensando en ella, que alimenta a un animal de cuatro patas. Ha llovido durante un corto tiempo y no hay nada que ver en el cielo. No tengo sueño, pero no quiero subir a la azotea a ver pasear las nubes porque estoy muy triste. Me pone triste no dormir. Quizás deba leer o deba escribir una novela, algo que me pueda justificar en el planeta de los simios.
Quisiera ser el terrorista de la palabra que siempre he querido ser, escribir algo con huevos, y tener los huevos para avanzar... Marlon hace poco me hizo recordar a Fontanarrosa. Quisiera hacer caso todo el día a ese llamado, pero mi corazón me impulsa a ser ave de la noche, no puedo, aunque quisiera estar de día escribiendo, padezco de un mal endémido: trabajo. El suero para esa enfermedad me lo dan por gotitas. Hoy recibí unas cuantas.
Me tengo que ir a dormir, pero una fuerza más potente me deja empernado sobre esta incómoda silla para escribir: eso es, christian, vete a la mierda, un rato, no tienes ni treinta y ya quieres dormir como un viejo de sesenta, no pues carahjo, déjate de huevadas, para qué sino es la juventud, olvídate de todos esos pajeros a los que sus papás les pagan todos, tú no tienes tal cosa y eso para escribir es como una bomba de hidrógeno que te hará explosionar siempre en medio de una catarsis de tecleadas salvajes en el viejo aparato de la casa.
Son las tres de la mañana, y en verdad necesito una ducha, hoy será recordado como el día que colgué cuatro posts para el blog, pero nadie más lo sabrá, no hasta que el novel escritor embrional se deje de mariconadas y dé el salto al papel, el salto que lo desahuevará de una puta vez por todas y dar la cara al mundo para recibir su dosis de barro con ventilador.
Olvídate de los estigmas, Christian: muchos ignoran que estudias Derecho, ¿por qué la palta?
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