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miércoles, 24 de febrero de 2010

Sin título

1) Bien, he vuelto, no sé muy bien por qué, pero aquí estoy, en el proceso de desempolvar tantas cosas, entre ellas el blog, algunas cosas dejadas a medias en la carpeta Mis documentos y, claro está, mi propia vida, apolillada y abotagada, dejada entre el Listerine y el papel higiénico Suave doble hoja (con perritos que me indican dónde debo cortar).
2) Hace poco dejé de ver a la gente que me quería bien, y que me querrá bien siempre. Entre ellas a X. No sabes la que me ha dolido esa decisión. Sé que no estás leyendo estas líneas y supongo que así está bien. Como también supongo que supondrás que está bien que así haya sido. Solo el tiempo nos mostrará la veracidad de todo lo dicho y hecho.
3) Ya sin lágrima y moco. Tengo que agradecer a los que sin querer me han dado un pequeño impulso de seguir llenando el ciberespacio de estas quizá no tan inútiles palabras. Hace poco me encontré con un amigo en Plaza San Miguel. Y me increpó: «Ya no envías nada sobre tu blog». Casi le digo: «¿Lo leías?». Desde Santiago de Chile, un tacneño y jurídico amigo me dijo, casi como si me retara: «¿Por qué ya no escribes?». Y yo, hace un par de semanas, sentado corrigiendo unas pruebas del trabajo que tenía entonces, me pregunté en el reflejo del monitor de la PC que últimamente solo estaba prendido para que pudiera ver el título de la canción que estaba escuchando: «¿Qué coño haces y no escribes, hueveras?».
4) Dije «¡Nunca más!» y volví, en papel, en PC, en las paredes si es necesario, pero no debo dejar que el tiempo pase y siga en la inactividad delirante, de la que en otros tiempos creo que hasta me reía. Ya no es tiempo de reír de todo lo que me pasa.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Chubaquita is in the house


Chubaquita me escribió hace unos meses desde el VRAE. Por una cuestión de seguridad (personal) no revelé esta información hasta que me fue imposible evitar los comentarios de los vecinos, que vieron llegar un emisario semidesnudo y con dos dedos de la mano derecha arrancados de raíz y una cruz esvástica todavía supurando sobre su frente manchada de sangre coagulada.

–De Su Santidad Chubaquita, el Supremo –dijo antes de caer muerto al suelo.

La carta todavía mojada por el las lágrimas y la sangre del emisario y de quien firmaba era un enigmático mensaje:


Hilf mich... Toy caga'o

¿Qué quería decir Chubaquita con eso? ¿Se había hecho en el pantalón? Y si era cierto que ya no tenía control de sus esfínteres, ¿desde cuándo Chubaquita usaba pantalón? O es que era algo mucho más serio. ¿Tenía acaso problemas con la gente del VRAE? ¿Posiblemente había sido rodeado por las fuerzas de la DEA? Preocupado llamé a un amigo periodista que había viajado hace poco hacia la zona de conflicto. Lo que me contó me dejó aterrado: Chubaquita había sido descubierto como agente cuádruple: trabajaba para la DEA, que le pagaba en dólares; para el EP, que le pagaba en casquillos de bala de 45 mm; para la OLP, que no sé qué rayos hacía allí, pero que le pagaba en barriles de petróleo y para la guerilla colombiana que le pagaba con café de Chanchamayo. Pobre Chubaquita. No quise ni imaginar lo que harían con él las huestes de "José". Tuve que avisar a la prensa, en donde él tenía amigos poderosos. Por suerte, volvió ileso, y se hospeda ahora en casa de Maharajá. Gracias por tu hospitalidad, Eric. Espero que el Maestro se porte a la altura de las circunstancias.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

De entre los muertos


Reo Libre, derrotado por el Wordpress. Humillado en un blog que lo superaba, demasiada tecnología para un cerebro primitivo, obsoleto, anacrónico, monocromático, picapiedrano, tercermundista, derrotista... con el rabo entre las piernas, con el hocico partido, con un blog (el de wordpress) más tela que jamonada de un sol... Pero no podrán matarlo!!


De vuelta al barrio, se siente algo distinto, sobre todo porque, como muchas veces dije, soy de aquellos que necesitan que les digan las cosas como si fuera idiota, si es posible, con títeres, una pizarra y dibujitos... Así que imaginen que si ya había sido un enorme triunfo haber aprendido el Blogger, ya fue demasiado el genocidio de neuronas para intentar al menos comprender tristemente cómo se colocaban los posts en el wordpress. La derrota la pueden ver cuando quieran, como un recordatorio de mi soberbia.


Vuelvo, no porque sea este más "primitivo", sino porque es el que más me gusta, el que es más como para mí. Vuelvo porque sí.


Me doy la bienvenida.